La tecnología que usamos cada día —móviles, tablets, ordenadores— tiene un impacto global que muchas veces no vemos. Para fabricar un dispositivo se extraen minerales como el coltán, el tantalio y el oro, recursos que se obtienen en minas de países del Sur Global, como la República Democrática del Congo. En muchas de estas minas, trabajan niños y niñas en condiciones peligrosas, sin acceso a educación ni derechos básicos.
Pero el impacto no es solo humano. La extracción y el procesamiento de minerales genera contaminación del agua y del suelo, deforestación y riesgos químicos que afectan al medio ambiente y a las comunidades locales. Además, la producción masiva de tecnología impulsa un consumo rápido y desechable que genera toneladas de residuos electrónicos difíciles de reciclar.
La campaña “Lejos está más cerca de lo que crees” invita a reflexionar sobre nuestras decisiones de consumo y su repercusión global. Reducir, reutilizar y reparar nuestros dispositivos no es solo una práctica ecológica: es una forma de proteger los derechos humanos y de minimizar el impacto ambiental de la tecnología que usamos.
Cada elección cuenta. Cada dispositivo que adquirimos tiene detrás historias y vidas que merecen ser respetadas. Hacer que nuestro consumo tenga derechos humanos y sostenibilidad ambiental es una responsabilidad de todos.
Esta publicación ha sido cofinanciada por la Unión Europea y el Ayuntamiento de Zaragoza. Su contenido es responsabilidad exclusiva de la Fundación de Acción Laica y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea.




